Conoce cómo avanza Bogotá para conseguir un nuevo aire

Cumpliendo con sus compromisos, la Administración de la alcaldesa Claudia López dio inicio a un proceso de articulación y construcción colectiva para cumplir las metas propuestas en torno a la calidad del aire en la ciudad.

Trabajar para disminuir las concentraciones atmosféricas ha sido uno de los compromisos ambientales de la Alcaldía. En este aspecto, Bogotá amplió en un 61 % la información generada por medio de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire, con la adquisición de nuevos equipos y la implementación de siete nuevas estaciones de medición que estarán en completo funcionamiento en los próximos días.

“Nuestro primer año fue clave para iniciar un proceso de construcción que nos permitirá mejorar la calidad del aire. Dotamos nuestra Red de Monitoreo, iniciamos nuestra construcción colectiva del Plan Integral de Gestión de Calidad del Aire de la mano de la ciudadanía, gremios, academia y todos los actores para cumplir con las ambiciosas metas de nuestro Plan de Desarrollo. La reducción de actividades, a causa de la pandemia, permitió que durante el 2020 el material particulado se redujera en un 6 %”, afirmó la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia.

La ampliación de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire permitirá fortalecer los datos y la información para tomar mejores decisiones en torno a los índices de concentración atmosférica en Bogotá. Sin duda, este fue uno de los mayores logros de la actual Administración en su primer año de Gobierno.

Los nuevos equipos cuentan con monitores de material particulado PM 10 y 2.5 y analizadores de gases, ozono (O3), óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2) y monóxido de carbono (CO). Además, tienen sensores meteorológicos para medir la velocidad y dirección del viento, radiación solar, presión barométrica, temperatura y humedad relativa.

Estos nuevos puntos de monitoreo permitirán registrar la información necesaria para que la ciudadanía conozca el nivel de concentración de material particulado. Así mismo, las instituciones podrán tomar mejores decisiones para proteger ante los eventos de contaminación a las personas, en especial a las más vulnerables (niños y adultos mayores).

La articulación con la ciudadanía, la academia, las organizaciones ambientales, el sector privado y el Gobierno Distrital, Bogotá avanzó en la construcción participativa del Plan Aire, dentro de un modelo de gobernanza y el objetivo de cumplir las metas planteadas para el año 2030.

Reducción de actividades en la ciudad permitió una mejor calidad del aire

Un análisis comparativo de las concentraciones registradas entre el primero de enero y el 19 de marzo y las del 20 de marzo (día en que inició la cuarentena) al 27 de agosto (fecha en la que terminó el confinamiento estricto en Bogotá), evidenció que hubo una reducción de, aproximadamente, el 44 % en material particulado inferior a dos micras.

En enero, se registró una calidad del aire moderada, propia de la temporada seca y con actividad reducida. Entre febrero y marzo se presentaron condiciones regulares y malas que obligaron a declarar dos alertas por contaminación atmosférica. Este fenómeno, habitual en dicha época del año, fue causado por la influencia de incendios y quemas en el oriente del país.

Tras el confinamiento, se evidenció un impacto significativo positivo en la calidad del aire debido a la drástica reducción de las concentraciones que se observaron a partir del 22 de marzo. Durante este periodo, se registraron disminuciones hasta del 80 % en la concentración promedio de la ciudad, en comparación con los días que registraron las peores condiciones atmosféricas.

En general, la calidad del aire durante el año tuvo tres momentos importantes:

– Los picos de marzo por los incendios.

– La etapa inicial del confinamiento cuando los niveles de concentración fueron buenos.

– Después del inicio de la reactivación económica, en la que los índices volvieron a ser similares a los habituales de la actividad en la ciudad.

Por su compromiso, Bogotá es pionera y ejemplo en la región

La capital colombiana asumió el reto ante C40 Cities para trabajar durante los próximos diez años por un aire más limpio y reducir el uso de combustibles fósiles en las calles de la ciudad.

El mundo está cambiando y exige tomar decisiones excepcionales. Este es el momento para generar un cambio en los hábitos que permita afrontar la crisis climática, con un enfoque sostenible en los aspectos ambientales, sociales y económicos.

Bogotá seguirá trabajando de la mano de la ciudadanía para moverse de manera inteligente y responsable con el ambiente para lograr un aire limpio.

El IBOCA se renueva

En las próximas semanas, los colores del Índice Bogotano de Calidad del Aire (IBOCA) cambiarán y serán equivalentes a los del Índice de Calidad del Aire (AQI) de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (US-EPA), un indicador utilizado a nivel global que permitirá que el seguimiento y la comunicación de la calidad del aire en Bogotá sea fácilmente comparable con la de otros lugares del mundo.

La medición de contaminantes realizada en la ciudad a través de la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire de Bogotá se hace con equipos de tecnología robusta cuyos métodos están aprobados por la US-EPA (Código de Regulaciones Federales, Título 40). Por esta razón, las técnicas utilizadas oficialmente en el Distrito son confiables y comparables internacionalmente.

Los colores del AQI y del IBOCA serán los mismos para las concentraciones de contaminantes del aire en la ciudad. La actualización de estos se estará informando en el transcurso del mes por los canales oficiales de la Secretaría de Ambiente.

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